Si tu médico de cabecera te ha dicho que tienes una arritmia, es probable que hayas salido de la consulta con una mezcla de preocupación y dudas.
La palabra «arritmia» suena seria, pero lo que realmente importa es entender de qué tipo se trata, qué la está causando y si necesita tratamiento. Eso es exactamente lo que vamos a ver aquí.
En mi consulta de cardiología en Chiclana atiendo cada semana a pacientes que han llegado con ese mismo diagnóstico y la misma incertidumbre. La mayoría, con una valoración adecuada, salen mucho más tranquilos de lo que entraron.
Aviso: Este artículo tiene únicamente fines informativos y no sustituye en ningún caso la consulta con un cardiólogo o profesional de la salud. Si tienes dudas sobre tu situación concreta, consulta siempre con tu médico.
¿Qué es exactamente una arritmia?
El corazón funciona gracias a un sistema eléctrico muy preciso que regula cada latido. Una arritmia es cualquier alteración en ese sistema: el corazón puede latir demasiado rápido, demasiado despacio, o con un ritmo irregular.
No todas las arritmias son iguales ni tienen el mismo significado clínico. Algunas son completamente benignas y no requieren ningún tratamiento. Otras sí necesitan seguimiento o intervención. Por eso, el diagnóstico no termina en el nombre: lo importante es identificar de qué tipo es, de dónde viene y cómo afecta al funcionamiento del corazón.
Si lo que te han detectado son latidos adelantados de forma aislada, puede que estés ante lo que se conoce como extrasístoles, que es la arritmia más frecuente de todas y en la mayoría de casos no representa ningún peligro.
¿Qué tipos de arritmias existen?
Las arritmias se clasifican principalmente según su origen y su velocidad:
- Taquicardias — el corazón late demasiado rápido (más de 100 latidos por minuto en reposo). Pueden ser auriculares (como la fibrilación auricular, la más común en adultos) o ventriculares (más infrecuentes pero que requieren atención).
- Bradicardias — el corazón late demasiado despacio (menos de 60 latidos por minuto). En deportistas entrenados es habitual y no supone ningún problema, pero en otras personas puede requerir estudio.
- Arritmias por latidos prematuros — como las extrasístoles auriculares o ventriculares, que son latidos que se adelantan al ritmo normal.
- Bloqueos de conducción — interrupciones en la transmisión del impulso eléctrico entre las distintas cavidades del corazón.
La fibrilación auricular merece mención especial porque es la arritmia sostenida más frecuente en la población general, especialmente a partir de los 60 años, y sí requiere seguimiento y en muchos casos tratamiento para prevenir complicaciones como el ictus.
¿Cuáles son los síntomas más frecuentes?
Los síntomas varían mucho según el tipo de arritmia y la persona. Algunos pacientes no notan absolutamente nada y la arritmia se descubre de forma casual en un electrocardiograma o en un chequeo cardiovascular.
Otros describen:
- Palpitaciones o sensación de latidos irregulares
- Vuelco en el corazón o «golpe» en el pecho
- Mareos o sensación de inestabilidad
- Cansancio inexplicable o falta de aire
- Presión o molestia en el pecho
- En casos más graves, pérdida de consciencia (síncope)
El hecho de que tengas síntomas no significa que la arritmia sea grave, y el hecho de que no los tengas tampoco significa que todo esté bien. Lo que importa es hacer una evaluación completa.
¿Son todas las arritmias peligrosas?
No. La mayoría de las arritmias que se detectan en la consulta son benignas, especialmente cuando no existe ninguna enfermedad cardíaca de base. Pero hay situaciones que sí justifican una evaluación urgente o un seguimiento estrecho:
- Arritmias ventriculares sostenidas o con síntomas importantes
- Fibrilación auricular no tratada (por el riesgo de formación de coágulos y tromboembolismo)
- Bradicardias sintomáticas con mareos o síncopes
- Cualquier arritmia en un paciente con cardiopatía estructural conocida
- Antecedentes familiares de muerte súbita o síndrome arrítmico hereditario
En personas jóvenes que practican deporte, la presencia de arritmias merece especial atención. En RECALMED realizamos reconocimientos médico-deportivos específicamente diseñados para detectar este tipo de alteraciones antes de que generen un problema.
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¿Cómo se diagnostica una arritmia?
El primer paso siempre es un electrocardiograma (ECG). Es una prueba rápida, indolora y
que aporta mucha información sobre el ritmo y la conducción eléctrica del corazón. Sin embargo, tiene una limitación: solo registra lo que ocurre en ese momento.
Si la arritmia es intermitente —que es lo más habitual— puede no aparecer en un ECG puntual. En ese caso, la prueba más útil es el Holter cardíaco, un dispositivo que registra el ECG de forma continua durante 24 o 48 horas mientras el paciente hace su vida normal. Permite detectar arritmias que de otro modo pasarían desapercibidas.
Dependiendo del caso, pueden ser necesarias también una prueba de esfuerzo —especialmente si las arritmias aparecen con el ejercicio— o una ecocardiografía para valorar la estructura del corazón.
¿Qué puedo hacer si me han detectado una arritmia?
Lo primero es no alarmarme. El diagnóstico de arritmia es el punto de partida, no el final del camino. Lo que sigue es entender bien de qué se trata.
En muchos casos, los cambios en el estilo de vida marcan una diferencia real: reducir el consumo de cafeína y alcohol, controlar el estrés, mejorar el sueño y mantener un peso saludable son medidas que ayudan a reducir la frecuencia de muchas arritmias benignas.
Si eres deportista y te han detectado una arritmia durante la práctica deportiva, es importante hacer una
valoración de cardiología deportiva específica antes de continuar entrenando con intensidad. No es que el deporte sea malo —todo lo contrario— pero conviene descartar cualquier alteración subyacente.
En los casos que sí requieren tratamiento, las opciones van desde fármacos antiarrítmicos hasta la ablación por catéter, un procedimiento mínimamente invasivo que elimina el foco eléctrico que genera la arritmia. Pero estas son decisiones que se toman de forma individualizada, nunca de manera precipitada.
¿Cuándo debo consultar a un cardiólogo?
Consulta sin demora si experimentas alguno de estos síntomas:
- Palpitaciones que duran varios minutos o que aparecen de forma frecuente
- Mareos intensos o episodios de pérdida de consciencia
- Dolor o presión en el pecho acompañando las palpitaciones
- Falta de aire en reposo o con esfuerzos mínimos
- Antecedentes familiares de arritmias graves o muerte súbita
- Arritmia detectada en analítica o ECG sin haber consultado a un especialista
Si tu médico ya te ha derivado o simplemente quieres una segunda opinión, en RECALMED, tu cardiólogo en Chiclana de la Frontera (Cadiz), hacemos una valoración completa con las pruebas
necesarias para darte un diagnóstico claro y una respuesta adaptada a tu situación.
Escrito por: Eduardo Martinez de Morentín
Cardiólogo con más de 20 años de experiencia, destacado en la provincia de Cádiz. Especialista en cardiología general y deportiva, lidera RECALMED como Director y Cardiólogo Jefe, ofreciendo atención personalizada y excelencia en salud cardiovascular.